viernes, 8 de abril de 2011

El hombre que parecía un caballo - Rafael Arévalo Martínez

La transformación del interior

A partir de la primera guerra mundial, el pensamiento occidental se marcó por la búsqueda de una autentica espiritualidad, en búsqueda del verdadero sentido de la vida, en búsqueda de la felicidad, el hombre se dio cuenta que era su mismo depredador, la humanidad desvalorizo la dignidad y su capacidad mental, filosófica y psicológica, por lo que generó en la literatura una catarsis que provocó que los autores de la época reflejaran su complejidad sin importar los cánones literarios anteriormente difundidos y reconocidos como literatura. A este periodo se le conoce con el nombre de existencialismo, que recibe la influencia de las teorías psicológicas de Freud; además que sirve de puente para la consolidación del nihilismo, el surrealismo, el estridentismo y los demás movimientos de vanguardia, incluyendo al modernismo, hay que aclarar que estos movimientos no aparecen en todos los escritores de la época, pero que forman parte del pensamiento humano.

Muestra de estos movimientos, surge en Guatemala uno de los más grandes escritores que ha tenido en su historia, Rafael Arévalo Martínez, quien es pieza fundamental de la generación de 1910, escribió muchas y diversas producciones literarias entre ellas, la más famosa es El hombre que parecía un caballo, donde se marca el zoomorfismo del ser humano producto del rechazo y negación interior.

Las imágenes que utiliza el cuento son importantes en significado para el modernismo, y simultáneamente considero que la actividad psíquica (pruebas existenciales) del personaje principal es muy profunda, lo cual permite que este cuento pueda analizarse desde la perspectiva modernista del fondo y forma del cuento, como de la perspectiva psicológica en la cual los símbolos, la relación de los personajes y la constitución particular de los mismos tiene gran relevancia.

El hombre que parecía un caballo, muestra la historia de un sujeto a quien llamaré X, (para facilitar su nombramiento durante el análisis) desde el momento en que conoce al Señor de Aretal, hasta que una disputa los lleva a distanciarse. Mientras dura su relación, se observa como el señor de Aretal se va transformando de la idealización hasta convertirse en un caballo por X, quien además, va transformando sus sentimientos de amor hacia el desprecio. En el transcurso del cuento la idealización del señor Aretal hace pensar que X, está enamorado o ilusionado con su nuevo amigo, tanto que muestra la sensualidad con imágenes visuales, auditivas y táctiles

¨Este es el hombre que esperabas; este es el hombre por el que asomabas a todas las almas desconocidas, porque ya tu intuición te había afirmado que un día serias enriquecido por el advenimiento de un ser único. La avidez con que tomaste, percibiste y arrojaste a tantas almas que se hicieron desear y defraudaron tu esperanza, hoy será ampliamente satisfecha: inclínate y bebe de esa agua¨

¨Y yo, en aquellos instantes, me asome al pozo del alma del señor de los topacios. Vi reflejadas muchas cosas. Al asomarme, instintivamente, había formado mi cola de pavo real; pero la había formado sin ninguna sensualidad interior, simplemente solicitado por tanta belleza percibida y deseando mostrar mi mejor aspecto, para ponerme a tono con ella¨

¨Yo ardí, y el señor Aretal me vio arder¨

¨Si es cierto, Yo a usted que me ama, le muestro la mejor parte de mi mismo. Le muestro a mi dios interno…¨

¨Yo le explique que ninguna mujer lo podía amar, porque el no era un hombre y la unión hubiera sido monstruosa¨

¨-Si, las amo.

-Pero, ¿las ama usted como un hombre?

No, amigo, no…¨

X representa a un sujeto de perfil estoico, recto, caballero, y al mismo tiempo, reprimido (se transforma en pavo real), quien encuentra en el señor de Aretal, alguien con quien puede sentirse identificado o enamorado, además de representar la moralidad socialmente aceptada. El señor de Aretal, por el contrario, representa a un sujeto que no tiene represiones, y en algunos casos, sin límites; quien tiene gran imaginación y sinceridad (descaro para X) vive por el placer (se transforma en caballo), además representa lo amoral, por el grado de sus vicios y forma de vida.

En el cuento aparecen símbolos como: minerales preciosos (esmeraldas, diamantes, topacios, etc.), colores (rojo y azul), el caballo, el pavo real, gotas de luz, sol, sangre, antenas, raíces, fuego, chispa, arder. Estos símbolos son utilizados por el autor para aumentar la intensidad de las acciones y para constituir objetos, personificaciones y lugares.

¨…pero estuvo el alcohol próximo a mí, sobre la mesa de mármol blanco (…) el alma del señor de Aretal ya no era azul como la mía. Era roja y chata como la del compañero que nos separaba. Entonces comprendí que lo que yo había amado más en el señor Aretal era mi propio azul (…) en ese mismo instante usted me ha teñido de rojo¨

Bibliografía y Fuentes de Consulta

  1. El Hombre que parecía un caballo; Arévalo Martínez, Rafael; Artemis Edinter; 2008; 100p.

2 comentarios:

Julio Ramírez dijo...

Muy bien el análisis. Sin duda lo más interesante del cuento es esa transformación digamos "caballización" del señor de Aretal ante los ojos y la subjetividad moral del Señor "X". Gracias ha sido de mucha ayuda!

Mario Alberto dijo...

Muchas gracias Julio Ramirez... en verdad me alegra saberme leído y que este breve ensayo te haya servido de algo. Un saludo.